Viento que sopla en la fría noche despierta recuerdos que quise olvidar mientras aquellas voces me murmullan sin parar
Viento que parece estar perfumado, sopla tan fuerte que parece que me abraza tan violentamente que sacude mi ser
El viento y yo, encaminados a un triste destino; el viento destinado a vagar sin rumbo esperando a que alguien lo acoja en su seno y yo a permanecer en la oscura pero confortable noche iluminada por el astro nocturno que refleja los rayos del gran celeste amarillo.
Y ahora nos encontramos los dos compartido el mismo sentimiento, sentimiento que reflejo por mis lágrimas que caen como la lluvia, lluvia que se lleva el viento.
Y ahora te vas a repartir tus propias lágrimas por ahí, mientras este abrazo se marchita hasta llegar a la putrefacción, misma que experimenta mi alma día a día.
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